
Maradona: muerto y resucitado por dinero.
Muchas veces hemos escuchado que la sociedad cataloga al periodismo como el cuarto poder del estado, aparte del legislativo, judicial y el ejecutivo. Esta afirmación no hace más que apoyarse en una característica y/o facultad que tiene el mundo de los medios de comunicación: el generar debate y controversia en la opinión pública, que a través de la televisión, radio, diarios, etc. se genera opiniones y toma decisiones con respecto a algún tema o hecho acontecido.
Expertos de las comunicaciones durante el transcurso del siglo XX, como Harold Lasswell y Schramm, han establecido diferentes teorías en cuanto a la capacidad de los medios de poder influenciar en la sociedad, siendo las más importantes; la teoría de la aguja hipodérmica, que señala que existe un sometimiento del pueblo frente a la actividad: la gente se comporta y configura su vida conforme a los medios de comunicación (este mecanismo fue empleado en la segunda guerra mundial por Hitler a través de una fuerte propaganda política mediante las emisoras de radio y afiches, que lograban “golpear” y hacer un llamado al sensible y dolido pueblo alemán) y otro tópico que establece que existen los “líderes de opinión”, personas que dentro de una audiencia, familia o grupo son más cultas e informadas que la mayoría y difunden su ideología o mirada de un hecho a los demás integrantes de la coalición. Estos personajes influyen de sobremanera en las ideas de cada grupo, ya que las demás personas lo ven como un ejemplo a seguir.
Los medios masivos de comunicación deben cumplir con un rol verosímil en cuanto a la información que es entregada y receptada por las audiencias. Por ejemplo, supogamos que 2 personas sostienen una conversación totalmente común y corriente. Un individuo señala que el presidente cambió a todos los ministros, y el otro hombre le responde como puede comprobar aquello, y el aludido le comenta que se enteró viendo la televisión. Así de fácil, le da argumento a sus dichos, ya que algo que es entregado por un canal o radioemisora debe tener un grado de veracidad y de ser creíble para la sociedad.
Por otro lado también en algunos casos, el mundo de las comunicaciones no suele ser tan perfecto como piensa la mayoría. Voy a citar un “malentendido” que sucedió hace un par de semanas al otro lado de Cordillera. El argentino Diego Armando Maradona, quizás el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, estuvo internado casi 1 mes en una clínica bonaerense, debido a una hepatitis alcohólica aguda. Corrió el rumor de que el “diez”, como es apodado popularmente, habría fallecido debido a la enfermedad ya nombrada. Fue así como algunos medios de comunicación dieron a conocer al mundo esta noticia como un hecho confirmado. Sin embargo, sólo había sido un “macabro” rumor. Los medios tuvieron que retractarse, asumiendo las responsabilidades y el desprestigio que podría recaer sobre ellos, al comunicar informaciones falsas. Fue más fuerte el deseo de vender y provocar impacto que cumplir con uno de los aspectos fundamentales en el periodismo: El sentido de veracidad y credibilidad al comunicar.
Como conclusión, bajo mi perspectiva puedo afirmar que el periodismo es un factor determinante en nuestras vidas y cumple un rol importantísimo en la sociedad, ya que nos entrega “las herramientas”,por llamarlas de alguna forma, para que nosotros podamos tomar decisiones y formar nuestras propios enfoques. Es aquí donde me hago las siguientes interrogantes: ¿Cómo funcionaría una sociedad sin la acción de los periodistas?, ¿Seríamos capaces de poder tener opinión frente a algo que haya ocurrido?,¿Existiría la libertad de expresión?.
Sin duda que el concepto de “Opinión pública” no existiría, seríamos seres que nos inclinaríamos sólo por instintos o sentimientos, y no por ideales o tendencias, lo que nos colocaría casi a la misma altura de los animales o del hombre primitivo.
“El periodismo es el cuarto poder del estado”. Quizás esta frase para muchos, y me incluyo, podrá sonar un poco exagerada, pero por lo que explicaba hace un par de líneas, enfocándonos en la influencia que tienen los medios en nuestras vidas y acciones, esa conexión de palabras no parecen tan descabellada.
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